A finales de 1981, se celebró en Holanda un acontecimiento extraordinario para la conciencia y la memoria histórica holandesa y mundial. Se trataba de la publicación de amplios extractos del diario íntimo de una muchacha de Amsterdam, escrito durante los años previos a su desaparición definitiva en 1943. El eco fue explosivo. Años después se publicó el Diario completo y las Cartas que hoy presentamos, escritas éstas en el campo de Westerbork poco antes de su viaje mortal a Auschwitz.
Pero, ¿quién era Etty Hillesum? ¿De dónde surge la atracción por sus escritos?
Ella fue una persona que eligió voluntariamente la deportación, una judía que se solidariza con los demás perseguidos.
La singularidad de su testimonio radica en su valor humano, ético y trascendental. En todos sus textos puede percibirse la afirmación indefectible de la vida: «Me doy cuenta, dice, que dónde quiera que haya seres humanos, hay vicia...». Desde el convoy de la muerte y el exterminio que la lleva a Auschwitz con toda su familia y 938 personas tnás, arroja una tarjeta-postal con estas palabras: «Vosotros me esperaréis, ¿verdad?». Ésta es, pues, la labor del lector, quien con el presente texto recobra la memoria y el testimonio de su vida, tan patente en su palabra. Ella nos abre constantemente una esperanza en las cegueras de la historia. Etty Hillesum nace en Middelburg, Zélande, en 1914. Hija de Louis Hillesum, doctor en Lenguas Clásicas y de Rebeca Bernstein, perteneció a la burguesía judía de Amsterdam. Tenía dos hermanos, Joap y Mischa, que murieron junto con ella y sus padres en Auschwitz el 30 de noviembre de 1943. Ahora se publican todas sus Cartas por primera vez en castellano.
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