Mihail Sebastian
Nacido en 1907 en Bráila, ciudad portuaria a orillas del Danubio, en una familia judía de clase media, fue una figura prominente de la intelectualidad del Bucarest del periodo de entreguerras. Novelista, autor dramático, ensayista y periodista, falleció en 1945 arrollado por un camión. Tras permanecer medio siglo inédito, su diario apareció póstumamente en Rumania en 1996.
En 1935 Mihail Sebastian, que entonces tenía 28 años, decidió empezar a escribir un diario en el que anotar reflexiones sobre sus amoríos y su pasión por la literatura y la música. Pero en sus páginas no tardó en ir filtrándose de manera cada vez más brutal la realidad social y política que rodeaba al joven autor. El resultado es un sobrecogedor testimonio de primera mano de una época convulsa, la del ascenso del fascismo y los posteriores años de la guerra en Rumania. Por su condición de judío, Sebastian padeció de manera directa el creciente clima de violencia y terror. En su diario traza un certero retrato de los cambios y derivas que sacudieron a la sociedad rumana; explica cómo desapareció todo un mundo, el de ese Bucarest del que se decía que era «el París del Este, y cómo muchos de sus amigos del mundo de la cultura, entre los que se contaban Mircea Eliade, Eugene Ionesco y Emil Cioran, claudicaban mayoritariamente ante el fascismo. Este libro no es sólo un impresionante documento histórico, sino una obra literaria de primera magnitud, escrita por uno de los grandes escritores rumanos del siglo xx, cuya obra, en especial este diario, ha sido recuperada con un gran éxito entre la crítica y los lectores en países como Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia.
«Descubrir y leer este diario hoy, más de medio siglo después de haber sido escrito, es una experiencia terrible y sobrecogedora» CLAUDE LANZMANN.
«Sobresaliente... Uno de los más importantes documentos humanos y literarios sobre las condiciones que permitieron que se desatase el judeicidio fascista» NORMAN MANEA.
<Este extraordinario diario merece compartir estantería con el de Ana Frank y llegar a tantos lectores como el de ella. Pero Sebastian no es un niño, sino una sofisticada mente literaria que contempla el horror y plasma con una brillante y lúcida mordacidad la crueldad, cobardía y estupidez de sus amigos de la sociedad cultural y mundana de Bucarest, y cómo estos se transforman voluntariamente en criminales intelectuales» PHILIP ROTH.
Prólogo, traducción del rumano y notas de Joaquín Garrigós
Pág.:703